Por Gari Duran

¿Cuándo nos va a tocar? ¿Cuándo se nos va a preguntar “para superar el conflicto político”?

¿Sólo los catalanes pueden opinar sobre el acuerdo de investidura? ¿Por qué? ¿Quién dice que los que no somos ni catalanes ni vascos debamos conformarnos con el contenido de un pacto secreto y dar por buena cualquier cosa?

Se ha tratado nuestro futuro, el de nuestra Nación a oscuras y sin líneas rojas ¿por qué debemos contentarnos con lo que sea que se acuerde? ¿Nos están tratando de decir que somos ciudadanos de segunda? ¿Vasallos de ”come y calla”? ¿Es eso?
Dijeron “no nos representan”. Llamaron a rodear el Congreso. Pusieron en duda el sistema electoral, la separación de poderes, los medios de comunicación, las instituciones del Estado, la propiedad privada. Y cuando han entrado en el Congreso, en las instituciones del Estado, en la Judicatura, cuando controlan los medios de comunicación –empezando por los públicos– los han utilizado a su favor, a manosearlos hasta el extremo y no han parado.

En cuanto a la propiedad privada, mientras sea la suya, mientras los fondos buitres vuelen en círculos sobre sus sedes, mientras el capital calle y consienta, todo está bien y “la trama”, esa que pasearon en autobús señalando a enemigos del pueblo, ya no existe.

Pero se abrió la veda y lo que no valía para unos, tampoco tiene porqué valernos al resto. Estamos aprendiendo.

Mantuvimos una confianza casi ciega y defendimos todo lo que, esos que venían a renovar la política, ponían patas arriba. Por confianza, por responsabilidad y porque somos gente de orden y ¿para qué?

Hemos respetado las normas, hemos creído que los límites existían, que no se traspasaban y que debían valer para todos. Pero nos han engañado y no sabemos cuál va a ser el siguiente tope que se traspase, sin pudor, sin consecuencias, sin vuelta atrás.

Pretenden que toleremos la mentira (siempre se miente en campaña, pero ¿tanto?) y todo lo que ha ido llegando en cascada después del abrazo de los náufragos Pedro y Pablo.

Nos obligan a olvidar que nuestro próximo presidente es el secretario general del partido más corrupto hasta la fecha y que el precio de la comunista vicepresidencia parece pasar por un venezolano suicidado, otro huido convenientemente de la Justicia antes de ser extraditado y un bochornoso episodio boliviano que tanto nos recuerda a los momentos más chuscos del felipismo, y eso sí, siempre con Zapatero como perejil de todas las salsas. Y mientras tanto, la información relevante de Podemos y de sus dirigentes, volando como el Pollo Carvajal.

Nos quieren callados ante una negociación tratada en una cárcel, ante el burdo –y efectivo- manejo del Poder Judicial, ante el obsceno chantaje de ERC y el sibilino y eficaz del PNV. Nos imponen el trágala de un referéndum emboscado sólo para catalanes, una impunidad a medida, un estatuto de autonomía que hace a los vascos de primera y de segunda y expulsa al Estado de su territorio. Permiten que el PNV imponga que la Guardia Civil sea expulsada de otra comunidad como es Navarra y paren un documento explicativo del que sólo nos queda claro que pagaremos más por menos, que seremos más pobres, más feministas, más ecologistas, más diversos y que podremos suicidarnos cuando seamos una carga para la sociedad. Y todo eso, el día de Reyes, para que quede claro quién manda.

A tenor de su silencio la oposición parece estar más bien a ver si hereda. De ella esperamos poco.

Fue Podemos quien habló de “la gente” y de “la casta”. Las tornas han cambiado. Todo eso fraguado a nuestras espaldas. Todo eso que pone en riesgo lo que hemos construido y lo que nos hace vivir en paz y en moderada prosperidad, no sé cómo ni de qué manera, pero no lo vamos a tolerar.

Este artículo se publicó originalmente en El Español