Por Gabriel Le Senne

No entro de momento en los EREs ni en las vergonzosas manipulaciones informativas, porque tengo un asunto pendiente mucho más agradable.

Recordarán ustedes aquellas protestas donde gritaban “¡Que no! ¡Que no nos representan!”, dirigido a los políticos. Pues llevando la contraria, una vez más, hoy puedo decir que sí, que yo por fin sí estoy representado en el Congreso de los Diputados. Tengo la alegría de saber que al menos un diputado -y probablemente más- defiende mis ideas. Seguramente haya algo en lo que podamos diferir, pero ahora mismo no sabría decir en qué. Para explicarlo convendrá que les cuente una historia personal.

Allá por el año 2011 llegó Rajoy a la presidencia gracias a una histórica mayoría absoluta. Acto seguido, aprobó una subida de impuestos igualmente histórica, en contra de todo lo prometido en campaña. Indignado por lo que me pareció una estafa, me afilié al Partido de la Libertad Individual (P-LIB), un partido liberal recién constituido. Al cabo de unos meses me nombraron coordinador en Baleares y fui iniciando cierta labor proselitista.

En el verano de 2013 se me cayó la venda de los ojos y comprendí que Dios existe. Volví a la Iglesia católica, y claro, una de mis primeras preocupaciones fue si mi recuperada fe era compatible con mis ideas liberales. Me puse a investigar, y fui dándome cuenta de que llegaba a un campo ya trillado, aunque ni mucho menos todo lo que merecería o convendría.

Junto a “Por qué debemos considerarnos cristianos: un alegato liberal”, de Marcello Pera, con prólogo de Benedicto XVI, “Economía de Mercado y Doctrina Social de la Iglesia” de Gabriel Zanotti, o las obras de Michael Novak, pronto sobresalió “Liberalismo, catolicismo y ley natural”, de Francisco José Contreras, que era exactamente lo que yo andaba buscando: la confirmación de que no hay contradicción alguna entre liberalismo político-económico y catolicismo, sino todo lo contrario. En mi correo veo que lo compré el 6 de febrero de 2014.

Dice Contreras: “la libertad económica −si va acompañada de un estado de derecho serio− proporciona siempre prosperidad. No solo prosperidad: también mejor atención sanitaria, esperanza de vida… y hasta igualdad social”.

El resultado de mi investigación sobre cristianismo y liberalismo fue mi ensayo apologético “Dios nos hizo libres”, resumen divulgativo de lo que autores como Contreras desarrollan mucho mejor. Publiqué la primera versión en julio de 2015, y ahora comienzo a preparar una tercera edición con el apoyo del Centro Diego de Covarrubias, think tank dedicado a la relación entre cristianismo y economía de mercado, al que tanto Contreras como yo pertenecemos, y que hace una labor excepcional.

Francisco José Contreras es doctor en Derecho, catedrático de Filosofía del Derecho en la Universidad de Sevilla, autor de once libros individuales y editor de ocho libros colectivos, además de numerosos artículos académicos. Miembro del patronato de la Fundación Valores y Sociedad, columnista regular en Actuall.com, y esporádico en Libertad Digital, ABC y otros medios, conferenciante en universidades españolas y extranjeras, asociaciones cívicas, etc. Galardonado con diversos premios. Pero este listado no le hace justicia, porque lo importante es el contenido y la calidad de su trabajo.

A lo anterior añade que ahora es diputado, número dos de VOX por Sevilla. Es un auténtico lujo tener un representante de su talla. Ver elegido diputado al que es para mí un referente intelectual desde que comencé a leerle, me permite mantener cierta esperanza en que todavía podremos superar nuestros problemas nacionales y recuperar el sentido común y la concordia. Espero que obtenga muchos más éxitos y que éste sea sólo el comienzo de su carrera política. Si tienen ocasión, no duden en seguirle en las redes sociales.

Este artículo se publicó originalmente en Mallorcadiario.com