Por Fernando Merino

Vaya semanita que llevamos; la izquierda incapaz de aplicar autocrítica, e instalada en su costumbre de rasgarse las vestiduras, ahora porque crece la extrema derecha como la espuma y subiendo, visto el negro panorama que aguarda a la vuelta de la esquina. En Baleares, tenemos a la presidenta del Govern Francina Armengol asegurando que «la salida está a la izquierda».

Tal vez quería decir, «la izquierda está de salida», y la tradujeron mal. Se ajustaría más a la realidad, porque en seis meses el Pacte de Progrés se ha dejado en el camino cerca de 40.000 votos, la mayoría de ellos -21.560- a costa de un socialismo balear que otra vez se desinfla pasado el espejismo de aquel 28 de abril pegadito al grito ¡que viene la extrema derecha!

Cierto es que el PSIB registra su tercera victoria electoral consecutiva, si bien no estaría de más reconocer que en parte se debe al vacío de liderazgo en el centroderecha. En buena parte diría yo. Mientras tanto que presuman.

El hundimiento de Ciudadanos, aquí traducido en 57.000 votos menos, les ha evitado un mal trago mayúsculo lo que explicaría los aleluyas de unos y de otros, o sea PSIB, UA y Més, en lugar de preguntarse por qué pinchan. Habrá que ver si Joan Mesquida una vez perdido su escaño se pone manos a la obra para refundar Cs-Baleares o cede a la tentación de pulsar el dos.

Hablando de Ciudadanos, el panorama político es tan complejo, que nadie se extrañaría de que volvamos a votar en el plazo máximo de dos años, de nuevo mucho cabreo pero a votar, y en el supuesto de que Inés Arrimadas sea la elegida y acepte el encargo de volver a colocar el partido en la senda electoral, en función de los pasos que dé en ese plazo de tiempo quién sabe el papel, tal vez mayúsculo, que entonces le corresponderá jugar.

Parece comprobado que meter miedo con la extrema derecha ya no cuela, y de hecho el voto a Vox ha crecido en casi 19.000 papeletas, que superan en número a las que no han conseguido retener UA y Més. De lo único que sí puede presumir la izquierda balear es que las ‘derechitas’ como las llaman, en su incremento de sufragios no han alcanzado a superar la caída ocurrida a la siniestra: aproximadamente 35.000 votos más para la derecha y 39.000 votos menos para la izquierda.

«¡La abstención, señora la abstención!» que diría Daniel Higiénico, parafraseando su referencia a la humedad.

Este artículo se publicó originalmente en El Mundo de Baleares